El coleccionista… de noches de terror

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Empieza suave, con la típica desaparición de la adolescente a la salida del trabajo. Se produce un salto hacia otra historia, la del policía estilo Harry ‘el sucio’ en su versión neozelandesa de Christchurch. Dos vidas paralelas que se cruzaron en el pasado y que se volverán a cruzar, la cuestión es determinar el momento en el que se producirá el reencuentro.

Mientras llega el momento, el lector disfrutará o padecerá instantes de pavor, de temblores en las piernas y arcadas. El coleccionista es para leer de noche, con la luz apagada y la tenue iluminación de una lámpara de mesilla. Para los más osados pueden cambiarlas por unas velas y, de esta forma, puede multiplicar el terror, el pavor que traslada una novela donde se recoge el lado más oscuro de la mente humana.

Administrada a detalles, casi como a píldoras, entre la narración se describen detalles de absoluto horror y aparecen más cadáveres de los previstos en un principio. El coleccionista, que sirve para titular al relato, tiene nombre propio, pero también sirve de etiqueta a otras figuras de aspecto humano del relato. Sin embargo, el perfil psicológico trazado por Paul Cleave para mostrar las inquietudes y motivaciones de El coleccionista es la mejor excusa para tomar el libro y comenzar la lectura. El funcionamiento de su mente, y ahí está el mérito, es una absoluta incógnita. Una especie de personalidad compleja y simple, previsible e impredecible. De todo un poco a la vez, a cada paso más terrorífico.

 

Título: El coleccionista
Autor: Paul Cleave (Nueva Zelanda)
Género: Terror, Thriller
Páginas: 425, versión de bolsillo.

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